jueves, 30 de diciembre de 2010

Balance

Había llegado el fin de año y era el momento de hacer balance y de plantearse el año nuevo.
Repasó mentalmente cómo había transcurrido el año que finalizaba: doce muertos, no trece, muchas horas de guardia, bien llevadas, pero guardias, al fin, siempre pendiente de la policía. Había tenido alguna amenaza, pero eso ya no le preocupaba, con su trabajo era normal y hacía tiempo que se había acostumbrado a no hacerles caso. Hubo años duros, es cierto, cuando era más joven y sobre todo en otros lugares donde su trabajo llevaba implícito un gran riesgo; pero ya no. Los delitos se sucedían ahora con una rutina casi predecible y la costumbre hacía el resto. Lo que seguía produciéndole un gran malestar eran los asesinatos, pero no podía evitarlos y todos los años tenía que cargar con unos cuantos.
Para el año siguiente sólo quería pedir acierto con las víctimas, sobre todo con aquellas que le producían una repulsión inevitable.
Se levantó, cogió el sombrero, colgó la gabardina de su antebrazo y salió.
- Adiós señoría, feliz año - le dijeron los funcionarios del juzgado.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Tradiciones

Se acercó a la ventana como cada noche para bajar la persiana; en el parque que había delante de su casa, en uno de los bancos, vio a la pareja de inmigrantes que desde hacía varios días pasaba las noches a la intemperie. Ya habían traído los cartones y los habían dispuesto como un lecho improvisado que pretendían les protegiera del frío de la noche.
Eran los día más crudos del invierno; en los noticiarios había alertado de la ola de frío y de nevadas a nivel del mar y no pudo evitar preguntarse cómo pasaría la noche aquella pareja sin un techo en el que guarecerse del frío.
Pero sólo fue un pensamiento fugaz, pronto su mente regresó a la calidez de su hogar. Estaba contento, un año más la familia se había reunido para celebrar la Nochebuena y había disfrutado todos juntos de una abundante y deliciosa cena. Le gustaban esas tradiciones, y no entendía a los que se empeñaban en eliminar estos símbolos de nuestra cultura y nuestra historia.
Sintió un escalofrío y, distraído con sus pensamientos, se apresuró a bajar la persiana justo en el momento en que la mujer se sentó en el banco al sentir la primeras contracciones del parto.
Apagó las luces del árbol y se dirigió despacio a su habitación. Su rostro se iluminó con una sonrisa: “mañana Navidad”, pensó satisfecho.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Mañana de Navidad

Después de poner a Papá Noel colgando de la ventana la madre de Javier le explicó que este año Papá Noel había estado algo pachucho, nada serio, achaques de la edad, pero que quizás no tuviera fuerzas para subir la bicicleta hasta el octavo piso en el que vivían. Javier lo entendió, pero le parecía injusto que Luis, que vivía en el primero, seguramente recibiría todo lo que había pedido.
Pero no se dio por vencido y elaboró un plan. Convenció a su abuela para que le comprara tres Reyes Magos y los colgó de la ventana, al lado de Papá Noel. Malo sería, pensó, que entre los cuatro no pudieran subir su bicicleta, al fin y al cabo, sólo era un bicicleta de niño.
El día de Navidad, Javier se despertó muy temprano y, sin hacer ruido, fue al salón; al pie del árbol vio dos paquetes envueltos con papel de regalo, pero ninguno lo bastante grande como para que fuera una bicicleta. Se acercó y vio la carta que Papá Noel solía dejarle todos los años. Este año ya sabía leer, así que la abrió y lentamente fue descifrando su contenido: “Querido Javier, ya te habrá dicho tu madre que este año he estado algo enfermo, por eso no he podido subir tu bicicleta hasta aquí, vives muy arriba; pero, si te sigues portando tan bien como este año y estudiando tanto, seguro que el año que viene tendré las fuerzas suficientes para traerte una preciosa bicicleta”.
Javier dejó la carta donde la había encontrado y con el ceño fruncido y los labios apretados para que no se le escaparan las lágrimas fue hasta la cocina, cogió las tijeras, regresó al salón, abrió la ventana y cortó la cuerda que sujetaba a los Reyes Magos. “A ti te salva que has estado enfermo”, le dijo a Papá Noel.
Cuando sus padres se despertaron lo encontraron sentado al pie del árbol, todavía tenía el ceño fruncido y los labios apretados, pero las lágrimas rodaban ahora en silencio por sus mejillas.
- Javier, cariño – dijo su madre -, no te preocupes, ya verás como el año que viene...
- O quizás los Reyes Magos... – dijo su padre, más optimista.
El desconsuelo de Javier parecía ir en aumento.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Llega la Navidad

Terminó de colocar el árbol de Navidad, cogió su teléfono móvil y le sacó una fotografía. Después fue al ordenador y en Facebook consultó los perfiles de sus hijos. El mayor estaba en Brasil, “entre dos aviones”, decía. El pequeño seguía con el mismo estado de hacía dos días: “al pueblo a recargar las pilas”. Cuando lo leyó tuvo la esperanza de que viniera a verlo, pero no le había llamado y supuso que se habría ido al pueblo de su esposa, una buena chica vasca que enseguida le había hecho parte de su propia familia.

Abrió el correo electrónico y escribió: “Como cada puente de la Inmaculada, ya hemos puesto el árbol; este año me ha tocado a mí dirigirlo, porque Julio falleció a finales de verano y yo fui elegido para sustituirlo. Os mando una foto para que veáis lo bien que ha quedado.”

Adjuntó la fotografía y releyó el texto. Negó con la cabeza, le parecía que entre líneas se adivinaba algún reproche. Le dio a descartar y cerró el correo.

Cerró su cuenta en Facebook y abrió la de su mujer, la había creado unos meses después de que hubiese fallecido, le parecía que era una manera de que siguiera viva. Cuando sus hijos se enteraron le hicieron prometer que la cerraría, pero él se limitó a eliminarlos de sus amigos y a restringir la privacidad para que no lo descubrieran.

Subió la fotografía que había hecho del árbol y escribió: “como cada año por el puente de la Inmaculada, a mi casa ha llegado la Navidad.”

Cerró la cuenta y abrió de nuevo la suya, buscó al actualización de su mujer y comentó. Te ha quedado muy bonito, siempre se te dio muy bien decorar el árbol.”

lunes, 6 de diciembre de 2010

Vacaciones

El diablo envió un correo electrónico a Dios: “me voy a tomar un tiempo de vacaciones, cada vez es más difícil encontrar buenas personas a la que corromper y me resulta terriblemente tedioso atender a tantos aficionados que llaman a mi puerta. Como esto siga así acabaré volviendo contigo”.
Dios le respondió: “ya te había dicho que la soberbia es mala, pero que peor aún puede ser la ambición desmedida”

viernes, 3 de diciembre de 2010

Viajero

Casi todos los años le ocurría lo mismo, cuando tenía todo preparado para iniciar su viaje, las temperaturas se desplomaban, los temporales hacían acto de presencia y la nieve cubría el paisaje de blanco, adornándolo para las fotografías y los vídeos, pero dejando las carreteras y los aeropuertos sumidos en el caos.

A pesar del frío y de que eran los peores días para viajar, no tenía más remedio que hacerlo. Apagó las estufas, comprobó por última vez que todas las ventanas estaban bien cerradas y que no dejaba ningún grifo abierto. Apagó la luz, cerró la puerta dando varias vueltas a la llave y subió al trineo que lo estaba esperando en el jardín.