miércoles, 31 de agosto de 2011

Uno de ellos

Salió a la calle convencido de que estaba luchando por algo que valía la pena. Llegó a la plaza de la que salía la manifestación y al ver a todos los que ya estaban allí reunidos sintió que formaba parte de algo importante.

Se situó unos pasos por detrás de la pancarta de cabecera y coreaba las consignas y los cánticos con un punto de emoción que temía pudieran notar los que caminaban junto a él y que le tomaran por un blando. Aunque a él las personas blandas y sensibles eran las que le parecían más auténticas.

Cuando comenzaron a romper escaparates y a apalear a los que estaban dentro de las tiendas tuvo que acallar una voz interior que le decía que aquello no estaba bien. Pero no le costó mucho trabajo hacerlo: otra voz que no reconocía como propia le dijo que no se podían hacer tortillas sin romper huevos.

Cuando todo hubo terminado y la desolación era lo que único que quedaba en las calles por las que habían pasado, se dirigió a su casa todavía con la euforia y la rabia a flor de piel.

En una esquina le detuvieron tres personas. Una cuarta, escondida en las sombras de un portal entreabierto, dijo solamente: “ es uno de ellos”.

lunes, 29 de agosto de 2011

Confinados

Sentía la brisa refrescar su cuerpo algo recalentado por el tibio sol de los primeros días de primavera. El mar, todavía enfadado con los rigores del invierno, azotaba las rocas al fondo del acantilado con la constancia de quien sabe que acabará venciendo. A su lado, su esposa contemplaba serenamente el horizonte.

Por un momento, casi llegó al olvidar que no eran libres.

domingo, 14 de agosto de 2011

Depende del corazón

Tenía una casa grande, un coche grande, un gran puesto, una gran cuenta corriente y una gran posición social, pero no podía ser feliz porque su corazón era demasiado pequeño.